…el 12 de abril de 2007 tuve el privilegio de embarcarme en el Nuevo Pepita Aurora. Pero eso sólo lo supe días después, cuando regresamos a Barbate.

Sentí que aquellos hombres iban delante de mí llenando de hospitalidad y compañerismo cada rincón del barco por el que yo pasaba. No era un extraño. Era un tripulante de honor en su pequeño palacio flotante, en su isla, en su casa.

Meses después de esta travesía el Nuevo Pepita Aurora naufragaba en aguas del estrecho frente a la costa de Barbate. La noticia me llevó de la incredulidad a la tristeza, a la profunda tristeza, sin apenas percibirlo. ¿Cómo puede ser? me dije. Así que cuando todo pasó, supuse que una buena manera de compensar la pena y el dolor de quienes le conocieron era recordarles haciendo lo que mejor podían, querían o sabían hacer.

Estas imágenes están dedicadas a la memoria de aquellos hombres. A los que volvieron. A los que no volverán. A sus hijos, a sus mujeres, a sus amigos.

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… on April 12, 2007 I had the privilege of embarking on the New Pepita Aurora. But I only learned that a few days later, when we returned to Barbate.

I felt that these men went before me, filling every corner of the ship I passed by with hospitality and companionship. I was’nt a stranger. I was a crewman of honor in his little floating palace, on their island, at their house.

Months after this crossing the New Pepita Aurora was shipwrecked in waters of the strait in front of the coast of Barbate. The news took me from unbelief to sadness, to deep sadness, hardly perceiving it. How can it be? I told myself. So when it all happened, I figured that a good way to make up for the pain and pain of those who knew him was to remind them to do what they could, wanted, or knew how to do.

These images are dedicated to the memory of those wonderful men. To those who returned. To those who will not return. To their children, their wives, their friends..